Investigadores del área de Nuevos Materiales del Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE) viajaron a Santiago del Estero para brindar asistencia técnica al Instituto Provincial de Vivienda y Urbanismo (IPVU) de esa provincia en el proceso de capacitación y transferencia tecnológica y colaborar en la puesta a punto en la producción de ladrillos en base a botellas de PET recicladas. Durante la visita, funcionarios de dicho instituto y de la Municipalidad de la ciudad de Santiago del Estero inauguraron la planta de producción de componentes fabricados en base a PET, en la localidad de Santa María, departamento Silípica, de esa provincia.

El encuentro constituyó un paso más en el proceso de transferencia de la tecnología para producir los ladrillos desarrollados por el CEVE-CONICET-AVE, que comenzó en diciembre de 2019, cuando el personal del IPVU participó en una primera instancia de capacitación en la producción de estos componentes, en la planta experimental del CEVE, localizada en Córdoba.

De la inauguración participaron Jerónimo Kreiker, vicedirector e investigador del CEVE, Lucas Peisino, investigador de la misma unidad ejecutora, el secretario de gobierno de la Municipalidad de la ciudad de Santiago del Estero, Néstor Machado, el jefe de Unidad Operativa de Producción y el director técnico de los proyectos de producción de ladrillos del IPVU, Ramón Aguirre, junto a personal de trabajo y logística de la planta y otras autoridades municipales.

La iniciativa e interés del IPVU se enmarcan en una política pública impulsada desde el Gobierno de la Provincia de Santiago del Estero respecto al cuidado del ambiente y la generación de espacios u organismos de la administración pública orientados a la investigación y desarrollo de productos y/o servicios que promuevan, desde la problemática habitacional, conciencia ecológica, inclusión y desarrollo social.

Para llevar adelante este proyecto, desde la unidad operativa de producción Tabique General San Martín del IPVU instalaron una planta de fabricación de ladrillos en base a material plástico reciclado, cuya particularidad le otorga una característica distintiva a este emprendimiento. Se trata de una tecnología de triple impacto -ambiental, social y productivo- que procura reducir del enterramiento y la acumulación en basurales, un residuo importante como son las botellas de PET, brindar soluciones tecnológicas para el mejoramiento del hábitat y generar trabajo para emprendimientos productivos de fabricación de componentes.

Convenio de licencia y certificaciones

Cuando el CEVE desarrolla una tecnología, tramita las certificaciones correspondientes de aptitud técnica a través de la Secretaría de Vivienda y Hábitat de la Nación, que requiere de ensayos físicos y mecánicos para determinar los alcances y posibles usos de sus desarrollos. La tecnología para la producción de ladrillos en base a PET cuenta con Certificado de Aptitud Técnica (CAT).

"Los desarrollos tecnológicos se acompañan con estudios muy rigurosos sobre las características químicas, mecánicas y físicas del material a fin de determinar si emite algún tipo de contaminación al ambiente o si tiene las características físicas que le permite ser utilizado en una pared o muro", apunta el investigador Jerónimo Kreiker.

A su vez, los ladrillos cuentan con una patente nacional y en enero de este año el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, titular de la misma, suscribió un convenio de licencia y asistencia técnica con el Instituto Provincial de Vivienda y Urbanismo para su transferencia tecnológica.

Articulación entre municipalidad y provincia

Desde el IPVU explicaron que si bien la provincia es quien ha montado la planta, trabajarán en conjunto con el municipio para recolectar los materiales reciclados a través de puntos verdes instalados en distintos centros de acopio. Su intención es construir viviendas a partir de tecnologías innovadoras y técnicamente aptas.
Sobre este aspecto, el vicedirector del CEVE señaló que están necesitando mayor volumen de PET para poder incrementar la cantidad de materia prima y ajustar el proceso de triturado para tener una producción sostenida. “Hemos llevado muestras al CEVE para analizarlas y realizar los ensayos correspondientes para ajustar el proceso”, destacó Kreiker, quien ponderó la puesta en marcha de la planta de producción y la voluntad de los equipos de trabajo para mejorar cada uno de los procesos tanto de molienda, postura y calidad de los componentes, que se acerca a la óptima.

Por María de las Mercedes Martinez Ferrero. Realizada en el marco de la Práctica Profesional de la UE Siglo 21
Foto: Desarrollo Social de la Municipalidad de Santiago del Estero