En el Día Mundial del Ambiente reflexionamos acerca de la importancia que tiene generar conciencia sobre la responsabilidad ciudadana para reducir el impacto ambiental de las actividades humanas y promover el uso de energías renovables y de la eficiencia energética.
“Ir en bicicleta al trabajo, usar la luz y ventilación naturales cuando el clima lo permite, apagar luces y artefactos que no se usan, colaboran sustancialmente con la eficiencia energética”, señala la investigadora Halimi Sulaiman.
Desde el área de Diseño Bioclimático de Tecnologías Constructivas Sustentables de AVE-CEVE-CONICET sostienen que la mejor energía renovable es la que no se usa y por eso este equipo de trabajo aborda el hábitat con el objetivo de desarrollar y optimizar soluciones técnico-arquitectónicas y urbanas sustentables.
El clima y las realidades de la construcción de cada lugar obligan a que el diseño de una vivienda responda a las particularidades locales. Por eso, el enfoque bioclimático considera los materiales y la mano de obra disponibles en cada territorio, así como las estrategias de diseño que mejor se adaptan a ese contexto.
“En este momento trabajamos en climas templados cálidos en diferentes localidades de la provincia de Córdoba y Salta, y también en el frío extremo de localidades cordilleranas de Río Negro. Anteriormente, realizamos aportes en San Juan, Buenos Aires, Santiago del Estero, Chubut y también Chile”, cuenta la investigadora y enfatiza que en cada caso fue imprescindible evaluar las características propias de cada sitio.
El tipo de trabajo que desarrolla esta área de investigación y desarrollo conlleva tareas de simulación higrotérmica energética, es decir evaluaciones que permiten medir las calidades ambientales internas y externas de una edificación en reales condiciones de uso.
“Esta técnica permite evaluar el comportamiento de una construcción durante su vida útil y considera factores como la ubicación más adecuada para la vivienda y los aspectos económicos del proyecto”, explica Sulaiman.
También se analiza la competitividad de los materiales fabricados a partir de la reutilización de residuos desarrollados por otras áreas de I+D del CEVE y su comparación respecto a los materiales tradicionales.
“Es momento de comprender que tenemos que plantear una nueva forma de construir y vivir dónde los usuarios seamos protagonistas”, concluye la académica.