A más de 750 kilómetros del CEVE, en la localidad de Gonnet, Partido de La Plata, se construyó un edificio sustentable que integra principios de eficiencia energética, una selección de materiales ecológicos, el uso de energías renovables y la aplicación de estrategias bioclimáticas adaptadas al clima local.
Allí funciona el Centro Bonaerense de Energías Renovables, una obra impulsada por el Programa Provincial de Incentivos a la Generación de Energía Distribuida (PROINGED) que incorporó elementos constructivos fabricados con materiales reciclados, entre ellos los ladrillos en base a PET desarrollados por CEVE. Esta tecnología ha sido aplicada en distintas provincias del país, con resultados que evidencian su capacidad de adaptación a diversos climas y regiones.
“Los ladrillos PET de CEVE son uno de los cinco biomateriales y materiales alternativos reciclados que usamos en la obra. También incorporamos placas con cáscaras de maní poliestireno expandido de descarte, manta de lana de oveja y ladrillos de micelio de hongo ”, explica Gustavo San Juan, investigador de CONICET en el Instituto de Investigaciones y Políticas del Ambiente Construido (IIPAC, CONICET-UNLP) y coordinador del proyecto del edificio.
Estas tecnologías fueron desarrolladas por institutos de investigaciones y emprendimientos productivos de distintas ciudades del país, y en su mayoría apuntan al reciclaje y la reincorporación de materiales en desuso al sistema productivo.
“La idea es que estos materiales no solo formen parte de la construcción, sino también del mensaje educativo del edificio. Por eso, en la sala de reuniones del primer piso se exhiben como parte de un recorrido didáctico”, señala San Juan.
Sobre el edificio
El Centro Bonaerense de Energía Renovables, emplazado en el predio de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires, fue creado a través de un convenio de transferencia de tecnología entre el IIPAC y el PROINGED.
“En una Argentina donde el rol de la ciencia es puesto en discusión, poder concretar un edificio de estas características es una evidencia concreta del aporte y la capacidad de vinculación del sistema científico y tecnológico, tanto con el sector público como con el privado”, remarca el investigador.
El edificio cuenta con aislación térmica en muros, techos y pisos, así como la climatización eficiente con piso radiante y sistemas alternativos de producción de calor con energía solar. En cuanto al aprovechamiento de la luz natural, posee un sistema de claraboyas y la sectorización de los circuitos de encendido de la iluminación con equipos de bajo consumo.
Además del uso de biomateriales y materiales incorpora la recolección de agua de lluvia para riego, el tratamiento de aguas residuales mediante humedal construido, techo verde.
“Que en un mismo edificio convivan diferentes tecnologías desarrolladas por equipos de investigación -muchos de ellos de CONICET-, refleja las capacidades que existen en el país para generar innovación con impacto, que contribuyen a resolver problemas concretos”, comenta Rosana Gaggino, investigadora y directora del CEVE.
Ladrillos con PET reciclado
Los ladrillos en base a PET desarrollados por CEVE son componentes para muros exteriores e interiores, elaborados a partir de una mezcla de partículas de este plástico provenientes de envases descartables de bebidas, ligadas con cemento Portland y aditivos, y moldeadas mediante una máquina manual rodante.
Se trata de una alternativa más ecológica frente a materiales tradicionales, ya que su materia prima principal está constituida por residuos plásticos reciclados. En contraste, la producción del ladrillo macizo de tierra cocida —habitualmente utilizado en mamposterías— implica la extracción de la capa superficial fértil del suelo, su cocción en hornos a cielo abierto, la emisión de contaminantes atmosféricos y la tala de árboles para obtener la leña necesaria para el proceso.
Desde el punto de vista técnico, los ladrillos PET desarrollados por el CEVE se destacan además por ser livianos y por sus prestaciones en términos de aislamiento térmico, aportando a la eficiencia energética de las construcciones donde se aplican.
Se trata de una tecnología que cuenta con patente CONICET y posee Certificado de Aptitud Técnica.
“Los ladrillos en base a botellas plásticas recicladas se han transferido en diferentes localidades del país, y han permitido generar soluciones habitacionales y edificios comunitarios impulsados principalmente por gobiernos locales”, concluye Gaggino.
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